Por la tarde hemos estado en el Templo del cielo. Otra gran obra descomunal con un jardin extenso donde la gente se reune para hacer yoga o tocar musica folklorica. El recinto tiene 273 hectareas (un terreno de juego de un campo de futbol tiene 1 hectarea). El 95 % de los turistas son chinos y alli casi falta espacio.
Al salir del Templo, nos cogimos unos triciclos para volver al Hostel, y tras evitar otro (previsible) intento de estafa con los taxistas, nos fuimos a comer a un cuchitril, donde ya empezamos a cogerle el rollo a los palillos.
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Por la tarde hicimos varios asuntos y para empezar nos fuimos a la zona moderna de Pekin a comprar accesorios electronicos. Para nuestra sorpresa, esta zona es totalmente distinta del centro. Llena de grandes edificios con pantallas gigantes, anuncios a lo grande y gente de look fashion y ropa de marca... Esto parece Tokio!!... Se ve que al centro van solo los chinos provincianos a adorar a mao, y en la parte moderna concurren la gente de estilo fashion y occidentalizado como en cualquier metropoli.
Encontramos un rascacielos en el que en cada planta habia multitud de tiendas de informaticas a precios baratos, pero tampoco excesivamente. Desde luego el consumo informatico de China es increible.
Ya reventados de las caminatas nos fuimos para intentar ver de nuevo el mercado nocturno de comidas exoticas, sin exito por que ya estaba cerrado, pero para nuestra sorpresa nos encontramos una catedral al estilo catolico-europeo en mitad de una calle entre bloques de pisos.
La vuelta al hotel, fue fatal porque los taxistas solo te llevan a precios excesivos. Esto nos molestó bastante aparte porque ya veniamos calentitos de un intento de estafa en un bar tapadera.
Solo nos queda preparar el viaje para mañana a nuestro siguiente destino: Datong y las Cuevas Budistas
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